Complementos directo e indirecto

Carolina Valéria Leon Leite

Objetivos

1. Desenvolver o domínio lingüístico das estruturas gramaticais.

2. Adquirir vocabulário em espanhol.

3. Exercitar a escrita e a fala.

Estratégias

1. Divida a classe em duplas e peça que façam os exercícios.

2. Depois, alguns lerão em voz alta as respostas, de maneira a socializar com seus colegas o que foi realizado.

3. Em caso de divergência, o professor auxiliará na correção.

4. Terminados os exercícios, aproveite para ler a narrativa de Isabel Allende em voz alta e, em seguida, pedir que os alunos criem um novo final.

Complemento directo

Escribir los pronombres de complemento directo.

Ejemplo: Yo leo la carta - Yo LA leo.
 

1) Usted compra un pantalón en el shopping Usted lo compra
2) Tú miras la televisión Tú la miras
3) Nosotros leemos los libros de García Márquez Nosotros los leemos
4) Manuela no comprende el francés Manuela no lo comprende
5) Yo cocino la carne Yo la cocino
6) Vosotras cantáis villancicos Vosotras los cantáis
7) Ellos usan cinturón café Ellos lo usan

Complemento indirecto

A. Escribir los pronombres de complemento indirecto.

Ejemplo: Ellos abren la puerta a la señora - Ellos le abren la puerta

1) Usted cose el pantalón (a mí) Usted me lo cose
2) Paula está lavando las manos a su hija (Paula) Se las está lavando
3) Yo escribo una carta a mi madre Yo se la escribo
4) Ella corta el pelo al niño Se lo corta
5) El señor desea vender la casa a nosotros Nos la desea vender
6) Yo cuento un cuento a mi prima Se lo cuento
7) Él relata un crimen a la policía Se lo relata
8) El turista vende su cámara a mí Me la vendelo relata
9) Ellos compran zapatos para los huérfano Se los compran
10) Tu madre lava tu ropa Te la lava

B. Remplazar con los pronombres de complemento como corresponda.

1) Ellos cuentan las noticias a mi Ellos me las cuentan
2) Yo quiero comprar un auto Yo lo quiero comprar
3) Nosotros escribimos una dedicatoria a Carlos Nosotros se la escribimos
4) Mi madre está comprando Cds para nosotros Nos los está comprando
5) Yo miro a las chicas en la calle s Yo las miro
6) Vosotros cortáis los árboles viejos Vosotros los cortáis
7) Tú llamas a tus amigas a cenar Tú las llamas
8) Ellas arreglan las cortinas sueltas Ellas las arreglan
9) Yo di las respuestas de la prueba a ti Te las di
10) Él cuenta los problemas a su novia Se los cuenta

C. Buscar no texto complementos diretos e substituí-los pelo pronome correto:

El Hombre de Plata
Isabel Allende

El Juancho y su perra «Mariposa» hacían el camino (LO) de tres kilómetros a la escuela dos veces al día. Lloviera o nevara, hiciera frío o sol radiante, la pequeña figura de Juancho se recortaba en el camino con la «Mariposa» detrás. Juancho le había puesto ese nombre porque tenía unas grandes orejas voladoras que, miradas a contra luz, la hacían parecer una enorme y torpe mariposa morena. Y también por esa manía que tenía la perra de andar oliendo las flores como un insecto cualquiera.

La «Mariposa» acompañaba a su amo (LO) a la escuela, y se sentaba a esperar en la puerta hasta que sonara la campana. Cuando terminaba la clase y se abría la puerta, aparecía un tropel de niños desbandados como ganado despavorido, y la «Mariposa» se sacudía la modorra y comenzaba a buscar a su niño. Oliendo zapatos y piernas de escolares, daba al fin con su Juancho y entonces, moviendo la cola como un ventilador a retropropulsión, emprendía el camino (LO) de regreso.

Los días de invierno anochece muy temprano. Cuando hay nubes en la costa y el mar se pone negro, a las cinco de la tarde ya está casi oscuro. Ese era un día así: nublado, medio gris y medio frío, con la lluvia anunciándose y olas con espuma en la cresta.

- Mala se pone la cosa, Mariposa. Hay que apurarse o nos pesca el agua y se nos hace oscuro... A mí la noche por estas soledades me da miedo, Mariposa - decía Juancho, apurando el tranco con sus botas agujereadas y su poncho desteñido.

La perra estaba inquieta. Olía el aire y de repente se ponía a gemir despacito. Llevaba las orejas (LAS) alertas y la cola tiesa.

- ¿Qué te pasa? - le decía Juancho -. No te pongas a aullar, perra lesa, mira que vienen las ánimas a penar...

A la vuelta de la loma, cuando había que dejar la carretera y meterse por el sendero de tierra que llevaba cruzando los potreros hasta la casa, la Mariposa se puso insoportable, sentándose en el suelo a gemir como si le hubieran pisado la cola. Juancho era un niño campesino, y había aprendido desde niño a respetar los cambios de humor de los animales. Cuando vio la inquietud de su perra, se le pusieron los pelos de punta.

- ¿Qué pasa, Mariposa? ¿Son bandidos o son aparecidos? Ay... ¡Tengo miedo, Mariposa!

El niño miraba a su alrededor asustado. No se veía a nadie. Potreros silenciosos en el gris espeso del atardecer invernal. El murmullo lejano del mar y esa soledad del campo chileno. Temblando de miedo, pero apurado en vista que la noche se venía encima, Juancho echó a correr por el sendero, con el bolsón golpeándole las piernas y el poncho medio enredado. De mala gana, la Mariposa salió trotando detrás.

Y entonces, cuando iban llegando a la encina torcida, en la mitad del potrero grande, lo vieron. [...]

Observação: Você encontrará o texto completo no site Cuento Hispano.

Carolina Valéria Leon Leite
é professora de espanhol do Colégio Sidarta e do Colégio Mackenzie-Tamboré.



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